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Perfil de compositor: Esteban Benzecry en diálogo con Christian Baldini

El 4 de Mayo, tendré el gusto de dirigir la obra “Rituales Amerindios” del compositor argentino Esteban Benzecry, junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de California, Davis, en el hermoso Mondavi Center for the Performing Arts. En el mismo programa se incluirá el Concierto para violín, cello y orquesta de Johannes Brahms, junto a Stephanie Zyzak y Eunghee Cho, y la obra “phôsphors (. . . of ether)” de la compositora Irlandesa Ann Cleare.

Christian Baldini: Esteban, primero que nada, es un verdadero placer y orgullo como argentino estar dirigiendo tu hermosa y cautivante música en los Estados Unidos. Muchas gracias por tomarte el tiempo de responder estas preguntas. Contame, como fueron tus principios con la música? Si bien has estado viviendo en París por muchísimos años, has comenzado tu educación musical en la Argentina. Como fue tu infancia, y cuando comenzaste a sentir atracción por la composición?

Esteban Benzecry: El agradecido soy yo, estoy encantado saber que mi música se escuchara en Davis y que está en muy buenas manos.

Yo me acerque a la música ya de adolescente. Yo siempre estaba más volcado a la pintura. A los 10 años tuve un intento de estudiar el piano, pero abandoné a los pocos meses porque me aburría, quizás no estaba todavía maduro para eso.

Paralelo a mis estudios primarios y secundarios yo asistía al Instituto Vocacional de Arte Manuel José de Labardén en Buenos Aires, donde teníamos talleres de artes plásticas, teatro, fotografía, instrumentos autóctonos y danzas folclóricas.  Fue ahí que comencé de manera autodidacta y jugando, a acercarme a la música.  A mis 15 años yo comencé con la guitarra aprendiendo canciones. Mi primera profesora particular fue María Concepción Patrón. A mí me gustaba mucho improvisar y quería aprender a escribir lo que improvisaba.

Luego de unos pocos meses ella me alentó a que estudiara piano y composición, así que seguí mis estudios con Sergio Hualpa y luego con Haydee Gerardi, todo esto paralelo a mis estudios de Bellas Artes en la universidad Prilidiano Pueyrredón.

Hubo un momento muy importante en mi vida que fue cuando el violinista argentino Alberto Lysy escucho una obra que yo había escrito para violín y piano. Él se entusiasmó mucho y me alentó a que le compusiera una obra, un capricho para violín solo, que, si a su regreso de Suiza el año próximo si a él le gustaba, la incluiría como bis, en alguno de sus encuentros musicales con la juventud. Mi gran sorpresa fue que, a su regreso cuando el leyó mi nueva composición, se entusiasmó tanto que la incluyo en un concierto, pero no como bis, sino dentro del programa y nada menos que en la sala grande del Teatro Colon. Esto fue en mayo del 91 yo tenía 21 años.

Salieron críticas muy buenas y otros músicos y orquestas empezaron a pedirme obras, fue todo muy raro y a la vez se fue dando naturalmente, porque yo no buscaba a los músicos, si no que ellos me buscaban a mí para pedirme obras.

Así fue como los proyectos me llevaron a dedicarme más a la música y luego sentí que ya no tenía más necesidad de expresarme a través de la pintura. Sin embargo, en 1994 la sinfónica Nacional estreno mi primera sinfonía “El compendio de la vida” bajo la batuta de Pedro Ignacio Calderón, donde intente integrar estos dos mundos, cada uno de sus cuatro movimientos estaba inspirados en cuadros míos que se exhibieron en el hall del auditorio de Belgrano.

Mi acercamiento a la música fue de manera muy intuitiva y surgió como una necesidad, yo comencé a escribir para orquesta sin haber recibido clases de orquestación ni armonía, me encantaba seguir grabaciones de obras sinfónicas con las partituras, ese fue mi gran aprendizaje.

Luego de mis primeros estrenos, cuando mi vocación y mi carrera ya estaba definida por la música, me fui a Paris en el año 1997 donde estudie con Jacques Charpentier composición y civilización musical en el Conservatorio Nacional de Región de Paris, ahí obtuve mi diploma “Premier prix à l’unanimité” y proseguí mi formación en el curso de Paul Mefano, que a pesar de que yo ya había superado el límite de edad, me alentó a frecuentar sus clases en el Conservatorio Superior Nacional de Paris como alumno no regular.

CB: Tu padre es uno de los directores de orquesta más influyentes en la Argentina. Yo nunca tuve el gusto de conocerlo, pero sé que ha educado a generaciones de directores y músicos de orquesta a través de su maravillosa Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional José de San Martín, que ha sido un increíble semillero de talento en Buenos Aires. Cómo fue crecer en una familia tan musical? Alguna vez consideraste seguir los pasos de tu padre en la dirección orquestal?

EB: La interpretación es un mundo diferente a la creación, tuve la suerte de venir de una familia que ama el arte, que siempre me apoyo y estimulo con una fe ciega en todo lo que me propusiera hacer. La presión de tener un padre reconocido en el ambiente musical del país donde me forme podría haberme anulado por la expectativa de algunos de ver si es cierto eso de tal palo tal astilla y también por sacar méritos a mis primeros logros por ser el hijo de tal..pero por suerte no fue así, continuo haciendo los que más amo y estoy muy agradecido de la infancia que tuve donde nunca me presionaron para que me dedique a la música, si no que yo solo, como un juego llegue a ella.

Desde chico era muy común para mí ir a ensayos y conciertos y eso lo fui absorbiendo como una esponja.

Curiosamente por ahora no me atrae la idea de ser intérprete, no sé si tendría el carisma, liderazgo y capacidad para transmitir algo que yo hago de manera muy intuitiva con la creación.

CB: Cuáles son los compositores que más te han influido? Stravinsky parece ser una evidente influencia, pero quizás ha habido otros que también hayan tenido una gran influencia en tu música?

EB: También la música de compositores latinoamericanos que han integrado en su lenguaje musical el folclore como Ginastera, Villalobos, Revueltas.

El colorido de la paleta orquestal de los compositores franceses, tanto los impresionistas, como la de Dutilleux, Messiaen y los timbres de la actual música espectral francesa, mi breve pasaje por la música electroacústica en mi época de estudiante en Paris, que, si bien yo me dedique al sinfonismo, esta me abrió los oídos a querer buscar otras sonoridades con la orquesta.

Mi pasado pictórico, de alguna manera dejo como un rasgo de mi música el hecho de que es muy visual y variado en colores, es como si coloreara con mi música, como si construyera escenografías sonoras.

CB: Qué es lo más importante para vos como compositor? Qué tratas de comunicar con cada nueva pieza?

EB: Supongo que con el lenguaje de la música exteriorizo mi mundo interior, no se si intento algo, simplemente fluye sin que se pueda explicar porque hago lo que hago, no sé si me pertenece a mí.

Se puede teorizar la gramática musical pero no se podrá tener la respuesta de dónde viene esa imagen que cubrió la tela en blanco o esas notas que se generaron desde el silencio.

No hay autopsia ni científico que puede dar explicación de dónde viene el arte que creamos o simplemente transmitimos, si ya existía en alguna otra dimensión del universo.

Michelangelo Buonarroti decía algo así como, “La escultura ya existía, yo solo saqué el excedente del bloque de mármol”

CB: En tu opinión, cuál es el rol de la música sinfónica (y/o el arte en general) en el mundo en el cual vivimos hoy en día?

EB: El arte es una fuerza de la naturaleza que hay que dejar fluir, nosotros solo somos un vehículo de transmisión de ella, contribuyen a la memoria colectiva universal, son los jeroglíficos que perduraran en el tiempo a diferencia de nuestro cuerpo físico que desaparecerá, la caja negra que reflejará en el futuro lo que sentía el hombre del pasado.

Esta también el rol del entretenimiento actual y también el de la eternidad.

Siempre tengo la impresión de estar sembrando árboles que quedarán para las próximas generaciones a diferencia de los interpretes que viven en él ahora.

Hay mucho arte que se hace con nuevas tecnologías, lo cual contribuye a su evolución, pero que con el tiempo se vuelven obsoletas e impracticables mientras que la música sinfónica es un clásico que perdurara como también el óleo sobre la tela, donde lo que evoluciona es el lenguaje, la imagen y el sonido que uno palpa sobre ella, pero utilizando la misma materia.

La orquesta sinfónica también es una expresión máxima del resultado de un trabajo colectivo, un ejemplo de sociedad.

En estos temas nadie es dueño de la verdad, es solo un punto de vista.

CB: Por favor, contame cómo comenzó la idea inicial detrás de la composición de “Rituales Amerindios”. Fue por tu propia iniciativa o por el encargo que recibiste? El material musical, es acaso influido o afectado por los diversos encargos que recibís?

EB: Pocas veces he tenido encargos cuya temática me haya sido impuesta, normalmente soy yo el que elige el tema.

Esta obra surgió como un encargo de la Orquesta de Gotemburgo (Orquesta Nacional de Suecia) cuyo director musical era Gustavo Dudamel. Fue estrenada por esta orquesta en Gotemburgo en enero del 2010 y en la misma semana llevada en gira al Festival Internacional de Música de las Islas Canarias en Las Palmas de Gran Canarias y en Tenerife. Este tríptico sinfónico está dedicado a Gustavo Dudamel, lo que me motivó a querer escribir una obra que, a mi humilde manera, pudiera rendir un homenaje musical a Latinoamérica a través de sus tres culturas precolombinas preponderantes, que son la Azteca (México), Maya (sur de México y América central) e Inca (América del sur, mayormente en Perú).

Cada uno de los mov­imientos, entonces, lleva el nombre de alguna divinidad de esas culturas. I  – Ehécatl (Díos del viento Azteca) II  – Chaac (Díos del agua Maya) III – Illapa (Díos del trueno Inca)

Luego Gustavo Dudamel la ha programado con Los Angeles Philharmonic en su abono en el Walt Disney Concert Hall y en gira a San Francisco dentro del marco del centenario de la San Francisco Symphony . Tambien con la Orquesta Simon Bolivar la ha dado a conocer en el Carnegie Hall de New York, Berkeley, Royal Festival Hall de Londres y el Concergebouw de Amsterdam. Otras orquestas como la Philharmonique de Radio France y la Filarmónica del Teatro Colon de Buenos Aires entre otras, ya la han programado.

CB: En cuanto al material musical, es increíble como podes lograr motivos tan memorables y simples como el que comienza Rituales Amerindios. Como encontrás un equilibrio tan sutil entre lo complejo (de lo cual hay mucho en tu obra) y lo simple? Tenés acaso una búsqueda consciente de lo memorable y lo transcendente?

EB: Si digiera que estoy en la búsqueda de crear algo memorable y transcendente sonaría muy pretencioso, ¿cómo encontrar eso?

Te agradezco tu punto de vista sobre mi música, me cuesta mucho definir con palabras lo que hago con la música de una manera muy intuitiva.

Me gusta cuando compongo crear temas que pueden ser motivos melódicos o rítmicos que aparecen en mi música como personajes que entran y salen dentro de un decorado musical. Mi música es muy pictórica, como si se tratara de escenografías sonoras que sirven de fondo para esos personajes que en diferentes momentos reaparecen con variaciones, dándole así una unidad a la obra.

Rituales amerindios es un mural sinfónico, donde esta cargado de elementos que por sencillos y reconocibles que son, atraen la atención, sobre texturas complejas que hacen de fondo.

CB: La fuerza rítmica, evocaciones a la naturaleza, momentos de un bellísimo liricismo son una parte muy natural de “Rituales Amerindios” (y quizás una impronta de vos como compositor). Te has apoyado en el concepto de un neo-nacionalismo, o de un folklore imaginario, por así llamarlo? (yo personalmente imagino que a Ginastera le hubiese gustado muchísimo tu música)

EB: Te agradezco tu comentario.

Definir mi música me cuesta porque correría el riesgo de encasillarme con la descripción que pueda hacer y yo no tengo dogmas estrictas.
En obras como “Rituales Amerindios” yo me siento un poco en la línea iniciada por compositores latinoamericanos como Revueltas, Villa-Lobos y Ginastera del folclore imaginario, es decir, yo no pretendo hacer etnomusicología, si no que en muchas de mis obras he tomado raíces, ritmos, mitología o giros melódicos de nuestro continente como fuente de inspiración, pero para desarrollar mi propio lenguaje que se podría describir como una fusión entre estas raíces y las nuevas técnicas de la música occidental contemporánea.
Si bien tengo en común con estos mencionados compositores, el hecho de que tomo las mismas raíces como fuente de inspiración, como yo soy un compositor del siglo XXI mis influencias estéticas son diferentes.
En mis primeras obras esto fue surgiendo inconscientemente, quizás por el contacto que he tenido con el folclore y los instrumentos autóctonos de pequeño en el instituto vocacional de arte “Labarden” de Buenos Aires y también por mi pasión por cierto compositores sudamericanos.  Hoy creo que esta fusión la reivindico y lo hago más conscientemente con una actitud explorativa, aunque no todas las obras de mi catalogo tiene esta temática.

En mis obras me gusta recrear las sonoridades de instrumentos autóctonos como por ejemplo las quenas o sikus, pero utilizando los instrumentos de la orquesta tradicional, mediante procedimientos actuales como la utilización de multifónicos, armónicos, distinto tipo de soplidos, técnicas extendidas en los aerófonos e intento recrear la sonoridad del charango rasgueado pero con los pizzicatos arpegiados de los violines, etc..

También me apasiona los sonidos de la naturaleza, el canto de pájaros imaginarios, sonidos de los elementos minerales, vegetales, maderas, ambientes acuáticos, la fauna, “Rituales Amerindios” es también un canto a la naturaleza de América.

CB: Esteban, te agradezco muchísimo por tu atención y tu tiempo. Estamos muy honrados de compartir tu hermosa música con nuestro público.

EB: El agradecido soy yo, de poder contar con interpretes entusiastas como vos que le dan vida a mi música. Es extraordinario el trabajo que estás haciendo con la Orquesta de la Universidad de Davis dando a conocer la música de nuestro tiempo.

Esteban Benzecry 2019 Alita Baldi 12
Esteban Benzecry – Foto por Alita Baldi (2019)

Compositor argentino nacido en Lisboa en 1970, hijo del reconocido director de orquesta argentino Mario Benzecry, después de crecer en la Argentina ha vivido en Francia desde 1997, y obtuvo la nacionalidad francesa en 2011.

En 1997 se trasladó a ParísFrancia, donde realizó estudios de composición en el Conservatorio de París bajo la guía de los maestros Jacques Charpentier y Paul Méfano. También realizó cursos de música electroacústica(nouvelles techniques) dictado por los maestros Luis Naón y Laurent Cuniot en el Conservatoire National Superieur de París.

En Argentina, paralelamente a sus estudios de Bellas Artes en la universidad “Prilidiano Pueyrredón”coronados por un título de profesor nacional de pintura, estudia composición con los maestros Sergio Hualpa y Haydée Gerardi.

Autor de tres sinfonías (su primera sinfonía “El compendio de la vida”, escrita en 1993, está inspirado en cuatro pinturas de su autoría), varias obras sinfónicas y de cámara. Sus obras más recientes intentan una fusión entre los ritmos y raíces latinoamericanas que toma como fuente de inspiración y las diferentes corrientes estéticas de la música contemporánea europea, creando así un lenguaje personal, un folclore imaginario.

Una crítica publicada en “Le Monde de la Musique” (Julio de 2001) lo califica como un heredero lejano de Heitor Villa-Lobos y Alberto Ginastera por la utilización imaginativa del patrimonio musical latinoamericano.

Sus obras son interpretadas y encargadas por importantes orquestas de todo el mundo como las siguientes: Royal Concertgebouw Orchestra, New York Philharmonic, Los Ángeles Philharmonic, Atlanta Symphony Orchestra , Seattle Symphony Orchestra, Fort Worth Symphony Orchestra, Minnesota Orchestra, Sydney Symphony Orchestra, Gothenburg Symphony Orchestra, Helsinki Philharmonic, Tampere Philharmonic, Stavanger Symfoniorkester, Deutsche Radio Philharmonie, Hamburg Philharmoniker Orchester, Orquesta Nacional de España, Orquesta de la RTVE Radio Television Española , Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, Orquestra Gulbenkian de Lisboa, Orchestre National de France, Orchestre Philharmonique de Radio France, Orchestre National de Montpellier, Orchestre Colonne, Orchestre Pasdeloup, Orchestre Lamoureux , Orchestre Symphonique de Cannes-Côte d’Azur, Sinfonietta de París, Orchestre de la Basse Normandie, Orchestre Universitaire de Strasbourg, el ensemble l’Itinéraire, el Octuor des violoncelles de Beauvais, Grup Instrumental de Valencia, Ensamble LIM, Orquesta Sinfónica Nacional de ArgentinaOrquesta Filarmónica del Teatro Colón de Buenos AiresOrquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, Orquesta Filarmónica Nacional de Venezuela, Sinfonica Nacional de Colombia, Orquesta Filarmónica de Bogotá, Orquesta Sinfónica de Chile, Orquesta Sinfónica Nacional de Lima, Carnegie Mellon Contemporary Ensemble of Pittsburgh (USA), Orchestre Symphonique de Klaïpeda (Lituanie), Orquesta Sinfónica Carlos Chávez (México), Camerata Lysy – Gstaad, Camerata Basel, Camerata Bariloche (Argentina), London’s Schubert Chamber Orchestra, Unitas Ensemble – Boston – USA, Filarmónica de Stat Targu Mures (Rumania), Kiev Chamber Orchestra, Zaporozhye Symphony Orchestra – Ukraine, Kharkov Philharmonic Orchestra (Ucrania) Solaris String Quartet, entre otros.

Y han integrado el repertorio de prestigiosos directores y solistas como: Gustavo DudamelMiguel Harth BedoyaGiancarlo GuerreroDiego Matheuz, Manuel Lopez Gomez, Enrique Arturo DiemeckePablo BoggianoLaurent PetitgirardAlain AltinogluDaniel KawkaWolfgang DoernerMark FosterAlain PârisNemanja RadulovicAlberto LysyGautier CapuçonSol GabettaJesús Castro BalbiSergio TiempoHoracio Lavandera y Ayako Tanaka.

Y han sido programadas en importantes salas y Festivales internacionales de los que se pueden citar: Carnegie Hall de New York, Lincoln Center, Walt Disney Concert Hall de Los Angeles, Davies Symphony Hall de San Francisco, Sydney Opera House, Concertgebouw de Ámsterdam, Royal Festival Hall de Londres, Philharmonie de Paris, Salle PleyelSalle GAVEAUThéâtre des Champs ElyséesThéâtre Mogador, Maison de RADIO FRANCE, Palais de l’Unesco de París, Palais des Festivals a Cannes, Opéra de Montpellier, Sydney Opera House, Teatro Colón de Buenos Aires, Auditorio Nacional de Madrid, Festival Rencontres d’ensembles de violoncelles de Beauvais, Concours International d’harpe Lily LaskineJuilliard School de Nueva York, (Lincoln Center), Bard Music Festival – NY – USA, Boston Conservatory, Festival Présences de Radio France, Festival Pontino d’Italie, Festivals de Brighton et Dartington (Inglaterra), Festival de Música de Islas Canarias, Festival Estoril de Portugal, Miso Music Portugal, Festival Musica Viva de Lisboa, Festival Ensems de Valencia, Festival de Morelia (México), Carlos Prieto International Cello Competition – Morelia, México, Festival Latinoamericano de Música de Caracas, Festival Iberoamericano de Puerto Rico, Museo Guggenheim de Bilbao– Festival BBK, Van Cliburn Foundation of Fort Worth, Concours international de piano d’Orléans, Busoni International Piano Competition.

En el 2015 fue compositor invitado de Radio France dentro del marco del Festival Présences dedicado a las Américas, donde con las orquestas Philharmonique de Radio France y la Orchestre National de France se estrenaron su “Concierto para violoncello y orquesta” contando con la participación del célebre violonchelista Gautier Capuçon, su díptico “MADRE TIERRA” ambas compuestas por encargo de Radio France, y se presentó por primera vez en Francia su obra “Rituales Amerindios”.

Durante la temporada 2015-16 fue compositor en residencia de la Orchestra Pasdeloup, que interpreto ocho de sus obras sinfónicas en la Philharmonie de Paris, Théâtre du Châtelet y Salle Gaveau.

Su obra “Pachamama” para orquesta, fue interpretado en el 2015 dentro del marco del histórico concierto inaugural de la sala sinfónica del Centro Cultural Kirchner CCK, por la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina bajo la dirección del maestro Pedro Ignacio Calderón.
Distinguido por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, en 1992 como la “joven revelación”, en 1994 recibe el premio a la mejor obra argentina estrenada en dicha temporada por su primera sinfonía “El compendio de la vida”, en el 2006 por su obra “La Lumière de Pacha Camac” en 2009 por su obra “Patagonia” y finalmente en 2018 por su “Ciclo de canciones para soprano y orquesta”. La Académie des Beaux-arts de l’Institut de France le ha otorgado varios premios: en 1999 el Premio Delmas; en 2002 el Premio Tronchet; y, en el 2006, el Premio Georges Wildenstein. En el 2004 gana el premio de composición de la Fundación Groupe d’entreprise Banque Populaire-Natexis. En el 2008 recibe el premio de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation de New York. Compositor en residencia en la Casa de Velázquez de Madrid 2004-06 (miembro de la sección artística). Ha sido becario del “Mozarteum Argentino” y de “Interamerican Music Friends” de Washington (USA). En 1995 fue invitado como compositor en residencia a la “Academie Internationale de Musique Yehudi Menuhin” de Suiza.

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