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Claudio Barile en diálogo con Christian Baldini

Christian Baldini: Querido Claudio, es un verdadero gusto poder hacerte algunas preguntas acerca del concierto que vamos a tocar juntos junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón, y también poder conocer un poco más acerca de tu formación musical, tu experiencia, tu filosofía de vida y tu visión como músico de mundo y poseedor de un gran refinamiento. Contame por favor, qué significado tiene para vos este hermoso Concierto para Flauta, Cembalo y Cuerdas en Re menor de Carl Philipp Emanuel Bach? Cuál fue tu primer contacto con esta obra, y que te inspiró a tocarla en este concierto con la OFBA?

Claudio Barile: Curiosamente han existido en mí obras que me han impactado a través de haberlas escuchado desde chico como los conciertos y sonatas barrocas ejecutadas por Jean- Pierre Rampal o Sir James Galway. Las he dejado en mi hermoso “rincón de escucha”, de auditor, o de agradecido espectador auditivo” por el encanto que han producido y producen el escucharlas nuevamente por esos intérpretes, sin decidirme estudiarlas yo mismo por el mero disfrutar de escucha para no romper el encanto. Acaso procrastinando la decisión de hacerlo. Podría decir que esta es una de esas obras. La he conservado en mi biblioteca por años. Hasta que un día decido “meterme en la vida privada del autor” y por ende del intérprete de mis recuerdos y decido modificar algo… Con ello quiero decir que comienzo a sentir de algún modo algo nuevo que no se dijo aún en esa obra y que puede decirse todavía, interpretativamente hablando. Es así como formará luego parte de mi vida o como que se dice comúnmente: “La sumo al repertorio.”

Esta es una obra exigente al día de hoy a pesar de que fue escrita para otro tipo de instrumento más limitado en su velocidad como lo eran las flautas del siglo XVII. Carl Phillip escribió para el instrumento de una manera Magistral. Como te digo es muy virtuosa la obra y difícil para hacerle justicia al día de hoy.

Baldini: Tu repertorio ha sido muy vasto. Has tocado obras de todos los períodos, tanto en el ámbito orquestal como en el repertorio solístico y de cámara. Cómo le explicarías a alguien que no conoce (o que cree que no gusta de) este repertorio la relevancia y la importancia que tiene tocar este enigmático concierto de CPE Bach, habiendo tocado piezas de Robert Dick, Dutilleux, Mozart y tantos otros?

Barile: J. S. Bach ha sido y es ruta en mi vida. Así como Esquilo refirió que toda su obra la había realizado con “migajas del banquete homérico”, podría decirse de algún modo que las obras de los hijos de Juan Sebastián han sido creadas bajo su influencia directa e indirecta de su padre. Se frecuenta poco el nombre de Bach en la Filarmónica y es cierto que en mi caso luego de haber sugerido u ofrecido tocar obras de Mauricio Kagel, Penderecki , Dick, Nielsen, Ibert, Khachaturian, Messiaen, es hermoso y enriquecedor para los oyentes de este concierto escuchar que los pasajes de virtuosismo (que los hay y muchos!) en este concierto luzcan con esta estética armónica y melódica.

Pero además te diré que me he encontrado en mi vida con gran cantidad de público nacional así como en el extranjero que está hambriento de escuchar más asiduamente en las armonías del periodo clásico. Quizás sea una estética más trabajosa y puntillosa, lo se… No se puede sofisticar o “mentir” virtuosismo con los autores refinados del periodo clásico. En tanto que lucir desmañado pero con visos de “apasionamiento” en la ejecución de otros autores y periodos puede pasar más desapercibido. Quizás sea por ello que no se escuche de modo más frecuente a los clásicos? No lo sé…

Baldini: Cómo comenzó tu formación musical? Cómo fue tu infancia? Y cuáles fueron los pasos que te llevaron a ser eventualmente integrante, y luego el solista de flauta de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires?

Barile: Allá por mis once años, recuerdo que mi padre había comprado su nuevo auto y le había agregado un reproductor de lo que se llamaba entonces “magazines“ (el antecesor de la cassette). Uno de sus preferidas adquisiciones había sido comprar un magazine con música de Tango, más precisamente de Troilo-Fiorentino. Me fascinaba escuchar a Troilo acompañando el refinamiento de Fiorentino! Muy musical! Así comencé estudiando bandoneón en mi barrio de Lugano por unos pocos meses hasta que una tía hermana de mi madre y mi tío flautista al parecer lo estaban convenciendo a este de que me impartiera clases de flauta.

Este tío materno no era nada menos que Domingo Rulio -gran virtuoso de la flauta!- y quien era solista en ese entonces de la Filarmónica de Buenos Aires.

Al principio se mostraba renuente con la idea, pero luego a instancias e insistencias de su hermana (siempre hay una tía en la familia, al decir de Cortázar) me prestó un instrumento que tenía guardado. Quedé fascinado con todo! Era para mí una maravilla y una reliquia y un placer que jamás se separó de mí!

Pasaron unos días y comenzó a escucharme lo que ya había empezado a impartirme como primeras lecciones anotadas en un cuaderno pentagramado. A partir de ese entonces comenzó la relación con mi tío materno. Me infundió mucha confianza en mí mismo. A mi tío Rulio le debo el haberme descubierto en mi condición de músico además de las grandiosas enseñanzas desde el punto de vista técnico con el instrumento.

En abril de 1972 comencé el conservatorio Manuel de Falla donde Rulio impartía sus clases de flauta. Avanzaba a pasos agigantados con la flauta y con felicidad. Rulio no hacía sino ponerse orgulloso de su sobrino.

Él me presentaba por doquier para tocar lo que me pidieran tocar y yo asentía feliz
Poco después me facilitó un flautín (flauta piccolo) y la fascinación mía y la de él creció aún más! Comencé a estudiar el flautín…

No hacía más que presentarme ante los directores y músicos para que escucharán tocar a su sobrino. Orgulloso el tío. Orgulloso yo por mi nueva etapa! Contaba yo mis trece años en ese entonces.

Waldo de los Ríos se presentaba por última vez en el Luna Park el 9 de septiembre de 1973. Hacía falta una flauta en el plantel y Rulio me llevo para ir a tocar con él. Yo estaba más que feliz. A decir verdad mi debut en orquesta sinfónica fue el 9-9-73 con Waldo de los Ríos.

Al año siguiente hubo la posibilidad de agrandar el plantel de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, y habida cuenta de todas las audiciones realizadas por mí ante El Mtro. Calderón, el Mtro. Sivieri y cuanto músico profesor de orquesta se pusiera delante, fuí incluido en la Orquesta como miembro interino.

No se hicieron esperar títulos de obras donde yo participaba como solista con el flautín. Allí podía lucirme como solista. Me encantaba hacerlo. Nunca el piccolo deja de ser solista en un puesto de esa naturaleza: Daphnis y Chloé de Ravel, Copellia, de Delibes, Tchaikovsky 4ta. sinfonía, etc. son títulos que frecuentábamos. Estaba Feliz.

Estuve seis años en la OFBA hasta que gane por concurso una beca para ir a Berlín a estudiar en la Fundación Karajan en 1980-1981.

Terminado ese periodo volví para casarme con quién había sido mi novia antes de salir de Buenos Aires y la madre mi hijo mayor. Luego volvimos al país
Pero hete aquí que casado necesitaba estabilidad económica…que aún no tenia.

La orquesta Estable del Teatro Colón me ofreció tocar como flauta solista en el cargo que acababa de dejar el maestro Iannelli y allí estuve tocando como solista suplente desde 1982 a 1983.

Es allí en 1983 cuando me presenté a la orquesta sinfónica nacional y quede en el puesto de suplente solista por un año y medio.

Se abrió luego la posibilidad de presentarme al puesto de Solista B en la orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Así lo hice donde me presenté y donde hasta el día de hoy me encuentro tocando.

Baldini: Imagino que has tenido a lo largo de los años varios discípulos, seguidores, alumnos en varias diferentes etapas de sus vidas. Qué consejo le darías a alguien que es prometedor, pero que necesita ese empuje para convertirse realmente en un gran intérprete?

Barile: Quizás parezca fuera de tema mi respuesta pero cada vez qué pasa más el tiempo me voy dando cuenta de que nuestras hormonas son las mejores directores de orquesta de nuestro cuerpo. Y hay que desarrollar más sensibilidad para con ellas. No se equivocan. Quiero decir: Las veces que he emprendido actividades por “cálculo “ no han salido bien. El designio de una idea vale más que la idea misma. Si esta idea resulta “ventajosa“ o no, no importa. El estar feliz con la elección que se tiene es lo mas importante. Es como la madera con la cual uno hace una casa. Ya no es madera solamente cuando el designio fue hacer una casa y ellas la constituyen. Pasado ese periodo cuando la casa esta construida tampoco ES una casa si no contiene espacio hueco dentro para habitarla! ¿De qué sirve?

Vale decir: la “carrera” es una consecuencia de hacer lo que nos gusta. Lo que amamos. Cuidarlo. Protegerlo y enriquecerlo del deterioro es nuestro deber. Pero será un deber con mucho agrado si nuestra elección fue la correcta. Caso contrario una tortura frustrante. Como decirlo? “La carrera” nunca la entendí sino como un “ side effect“, algo que vendrá como un regalo o un premio.

Mi felicidad es mi lujo de estudiar por haber elegido bien lo que me gusta hacer y viendo como solucionar problemas que la música me demanda.

Si abordamos una tarea con el deseo de aplauso exterior será tan débil y agotadora la vida como pobre el resultado: la agónica infelicidad mendiga de un aplauso.
La aprobación exterior será por supuesto bienvenida pero no como una demanda interior que impele a reptar en lugar de caminar para lograr aprobación externa.

Baldini: Qué palabras tan sabias! Y… si tuvieras una máquina del tiempo, cambiarías algo de cómo ha sido tu exitosísima trayectoria profesional? Preguntado de otra manera: qué consejo le darías al Claudio Barile en sus años de adolescencia? Qué debería hacer distinto o mejor?

Barile: Haber confiado más aún en mis instintos. La razón consciente ciertamente nos sirve siempre para trazar todo método a llevar a cabo. Muchas veces el método por mí elegido me ha seducido grandemente. Perdiendo yo la mira del objetivo. En mi cabeza lucía bien. Pero en la práctica no. Valía lo que empíricamente me demostraban los malos resultados. Y entonces confundí el método elegido por mí con el “para qué“ seguir en esto o lo otro. Lo hacía de modo experimental sabiendo que si no funcionaba volvía para atrás. Pero a veces me he detenido más de la cuenta en esas pruebas. Hablo tanto de mi técnica instrumental, de mi alimentación y de mi modo de vida, etc

Baldini: Han habido personas, ya sean maestros, colegas, artistas con los que has trabajado que te han inspirado de manera particularmente especial? Quienes son esas personas que te han definido como artista?

Barile: Luego de que la música me impacte de modo superlativo los pensadores son los que más generaron en mí una conducta o la estética a seguir. Me ayudaron a perseguir mi alquimia. También diría a poder ser crítico y a tener fuerzas morales para no flaquear a la hora de abrirme yo mismo de determinados dogmas en la enseñanza sea del Conservatorio o de quiénes fueron mis Maestros posteriores. A partir de ellos es que nunca hube de sentirme solo en la búsqueda. A poder saber frustrarme con los experimentos, con el amor o con la gente que conocía.

Dejamos de sentirnos solos al conocer el desenlace que tuvo en su vida Kierkegaard, los desencantos no correspondidos de Nietzsche, saber algún detalle picante e intratable de Jantipa (la esposa de Sócrates) o el fatal desenlace de Werther… Leer ha sido y es mi salvación y mi liberación. No para asentir en todo lo que he leído (repito) sino para ser aún más crítico. Sabido es ya y curioso que nos vamos quedando más ajustados en cuanto a felicidad se refiera luego de ser más conscientes de un hecho. Pero no podemos ya dar un paso para atrás al despejarse el camino. “Ya no somos la misma persona tan luego haber terminado un libro“ decía Sabato… y con justa razón .

El lenguaje ha formado parte de mí estéticamente hablando. Y no todo concluye en las palabras que uno cubiletea en el cerebro y elige al hablar sino también en el énfasis colocado al decirlas. Me fascina ver la similitud que existe con la música respecto a este punto. Puedo aseverar que leer para asimilar el talento ajeno y el propio ha sido en mí una puerta a la felicidad. Pasado el tiempo aprendemos a creer en nosotros y comenzamos a despegarnos de esas ideas y también sentimos que hubiéramos deseado conocerlos en vida para debatir o intercambiar pareceres.

José Ingenieros (de quien tuve la dicha y honra de ser amigo de una de sus hijas, Amalia) ha sido una visages en mi vida desde mi adolescencia. Nietzsche, Borges, Descartes con su “Discurso” y sus “ Reglas” y su epígono, Spinoza con su “Ética demostrada…”, fueron y son siempre pensadores compañeros de ruta en mi vida.

Karajan fue el director que asimilé desde chico y como instrumentista Rampal, James Galway, Maurice Andre, Heinz Holliger, David Oistrach. En pintura podría decir van Gogh, Bosch, Dalí, Velasquez, Murillo.

Baldini: En tu opinión, cuál es la importancia de la música sinfónica en la actualidad? En muchas oportunidades escuchamos quejas o lamentos acerca del público que va declinando. Te parece que esto tiene relación con la apreciación de la cultura, con el dinero, con la calidad del producto ofrecido, o quizás con otra cosa, y que se debería hacer para remediarlo?

Barile: Hoy día se necesita VER además de escuchar. No alcanza solamente con escuchar. Ha perdido encanto el solo acto de escuchar. ¿Por qué? Acaso porque es más demandante para la concentración. Es más fácil y accesible el poder ver además de escuchar. Y no me refiero solo a la “escena” con la música al tocar sino a la gran herramienta que resultó ser YouTube. Existe una suerte de “comunismo” con la educación y los celulares. Gente rica o de menor condición económica cuenta con idéntica posibilidad de un aparato y acceso al conocimiento. Esto sin duda influye en la cultura y obviamente en la asistencia a los conciertos.

La gente va al concierto promovida a recibir la excitación ya por ver a su ídolo en vivo. No para “conocer” o escuchar la obra. Es otra la curiosidad. Por otro lado a su vez Gracias a esta posibilidad el oyente argentino está más “aggiornado “ que hace pocos años en reconocer y NO decepcionarse más ante la posibilidad de escuchar en vivo un concierto. O sea de ver realmente el sudar y pifiar a un grande o que la orquesta lo tape a tal cantante o que hubiera de haber tenido algún furcio durante el concierto. Esto hoy día no ocurre y cada vez es es más común “la mugre“ permitida durante las performances. Digamos que Hoy es más culto el oyente gracias al vivo grabado del YouTube y el fácil acceso a ver/ oír. Y lo desmañado está en boga hace años y va creciendo. Antes el fotógrafo y la familia se preparaban horas antes para una buena foto. Hoy día eso es menos común. Casi en menor escala o no existe.

Baldini: Muchas gracias, Claudio. Desde ya, es un verdadero gusto poder tratar estos temas tan profundos con vos, y me da mucho placer poder ser el vehículo de transmisión para realizar tu visión con este hermoso concierto de Carl Philipp Emanuel Bach junto a la querida Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y vos. Nuestro público estará seguramente muy agradecido!

Barile: el agradecido soy yo y más aún saber que contaré con todo tu probado refinamiento en los autores clásicos y así trabajáremos juntos para lograr lo que esta obra requiere. Muchas Gracias a vos, Maestro!

6602 CLAUDIO BARILE Foto Carlos Furman SMOKING SONRIENTE
Claudio Barile – Copyright Carlos Furman

 

Claudio Barile

Flauta

Nació en Buenos Aires y ha desarrollado una extensa y exitosa carrera en Sudamérica, Europa y Estados Unidos como uno de los mayores exponentes del medio musical argentino.

Sus profesores han sido Domingo Rulio en Argentina, Karlheinz Zöller en Alemania, y Nadine Asin y Sir James Galway en Estados Unidos.

Desde 1984 es flauta solista principal de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, que integra desde 1974. En reiteradas oportunidades se ha presentado en actuaciones como solista dentro del ciclo de abono que la orquesta realiza en el Teatro Colón.

Sus actuaciones como solista con la Camerata Bariloche han incluido escenarios de Sudamérica, Europa y Estados Unidos -donde se presentó en el histórico Carnegie Hall en Nueva York-. Con dicho conjunto ha grabado Impresiones de la Puna de Alberto Ginastera para el sello Dorian en Nueva York.

Activo intérprete de música de cámara, ha sido miembro fundador del “Quadro Barroco” (donde ejecuta flauta barroca), del Quinteto Filarmónico de Buenos Aires y del Ensamble Instrumental de Buenos Aires.

Ha sido merecedor en tres oportunidades del Premio Konex: en 1999 con el Diploma al Mérito en la categoría Instrumentista de Madera; en 2009 con el Diploma al Mérito en la categoría Conjunto de Cámara con el Quinteto Filarmónico de Buenos Aires, y en 2009 con el Konex de Platino como Instrumentista de Viento.

Realizó recitales en la “Sir James Galway International Flute Convention & Masterclass” en Weggis (Suiza) y en la convención anual National Flute Association en Charlotte (Carolina del Norte, EE.UU.)

En 2012 combinó una invitación para dictar una clase magistral en la Trinity Chamber Concerts (San Francisco), con una semana de clases magistrales de Piazzolla, dos conciertos en la Texas Tech University y otra presentación junto a la Orquesta Sinfónica de Ridgewood (Nueva Jersey), ejecutando el Concierto para flauta de Khachaturian.

Fue galardonado con el Premio Carlos Gardel, “Mejor Álbum de Música Clásica” 2012, por sus grabaciones de Seis Estudios para flauta sola e Historia del Tango -ambas obras de Ástor Piazzolla- y París desde aquí de Daniel Binelli.

En 2013 fue invitado por The National Flute Association para la 41º Convención de Flautistas desarrollada en Nueva Orleans. En 2018 por la Convención de la Asociación de Flautistas de España en Valencia.

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Composer Profile: Daniel Godsil in Conversation with Christian Baldini

Christian Baldini: Daniel, congratulations on having your work Cathedral Grove selected to be performed by the UC Davis Symphony Orchestra at our upcoming concert on June 1, as part of the UCDSO Composition Award/Readings. Tell us about your piece, its title, its genesis, and anything else that you’d like to add.

Daniel Godsil: Thank you, Christian! It’s an honor to have been chosen for this, and to get the opportunity to work with you and the UC Davis Symphony!

For me, an orchestra is a very special thing: I love the beautiful concert halls, I love the rituals, I love the great masterworks that have been written for it. I especially love how so many people assemble together, both onstage and off, to present and hear this music. As I was deciding what to do with this piece, I thought about how much an orchestra, and all its accompanying social structure, is similar to “America’s Best Idea”: its national parks. We take time out of our busy days to go experience something out of the ordinary; we’ve decided as a culture how much certain extraordinary places mean to us, and how important it is to preserve them for future generations. The Muir Woods–of which the “Cathedral Grove” is a part– is one such place for me. And there’s immediate beauty, yes, but these ancient trees have been around long before us and will hopefully still be there long after we’re gone: this evokes a very sublime feeling. John Steinbeck said in his book Travels With Charley that “No one has ever successfully painted or photographed a redwood tree;” this piece is my humble attempt to, instead, make a painting in sound. I tried to capture some of that sublime feeling, and also vitality, majesty, tenderness, silence, light or color filtering through the tops of trees, etc.  

CB: What do you try to achieve with every new piece that you write? What are your main goals?

DG: After finishing my undergraduate work in composition, I spent a long time working as a composer for film and other visual media. When I returned to composing art music, it took me a long time to come to terms with why I was doing it; it didn’t feel like there was a tangible end product like a movie or a video game. What has really helped me is the idea of making music as a community. With so much music out there nowadays, I think it’s important to cultivate music groups or communities–people that you work with, live with, study with, meet at a festival, have coffee with. I’m always most excited to hear music that my friends make or perform. I try as much as I can to write music that will be appropriate for the performer or event I’m composing for, and I love collaborating with performers while I compose. Hopefully, this all helps to communicate with the audience, too.

CB: You’ve now lived in California for quite a few years. Has being a UC Davis graduate student influenced you much professionally and/or personally, and if so, in which ways?

DG: California is a very special place for me: for one, my wife Sara grew up here, and has deep ties to the Bay Area, and her family lives here. And now, my daughter Betsy (who is already 18 months old!) was born here. I grew up in Illinois, in the hometown of poet Carl Sandburg. Illinois has its own kind of beauty, but I have to admit that it’s nothing quite like what I experience in California on a daily basis. A lot of this comes out in my recent music, too. I’ve been influenced profoundly by the natural beauty of my new home state. As an added bonus, the music department at UC Davis is fantastic! We grad students get to compose for and collaborate with world-class performers, and study with musicians and scholars at the tops of their field. What more could you ask for? I’ve also become a very avid cyclist, and I absolutely love that I can bicycle all year round in California. Living in Davis has taught me that time on the bike is almost as important as studying or composing!

CB: Is there anything that you’d like to see change in the usual concert platform, or in the way that symphony concerts are presented?

DG: As I mentioned earlier, I’m someone who really loves the modern orchestra and how it’s presented now. Even though it may seem stuffy, there’s a reverence built into the ritual that I think should be preserved. Just like you wouldn’t go into the Muir Woods with a boombox (hopefully), there’s a level of respect that goes with an orchestral performance. That said, I really think that orchestras need to have a significant “laboratory” component, where new music is given equal standing with established repertoire. When you go to a good museum, the contemporary works aren’t presented in some back room…they’re in a fantastic, new, climate-controlled space, right next door to the masterworks of the past. I’m not a fan of having new orchestral works presented as filler, or blamed for lost ticket sales. The audiences should be given more credit! Look at what the Gustavo Dudamel and the LA Phil are doing, for instance, and thriving, at that! Championing new music should be a major part of preserving our beautiful orchestral tradition; like the slogan says for the American Composers Forum, “all music was once new.” And by taking chances on new local music! I love going to the Crocker Art Museum in Sacramento, for instance: they have a great collection of local California art, and it’s fantastically diverse. I love it when orchestras do the same kind of thing, it strengthens community bonds very simply and effectively.

CB: What would be your advice for anyone trying to become a composer? (and/or for anyone applying for graduate school in composition)?

DG: Again, I think it’s really important to cultivate musical community. If you’re not a skilled instrumentalist or performer, start by working on that! Get out and start playing music with other people. Write something for a cellist friend, for instance, and see what works. You can learn so much more in one rehearsal than by reading books for that same amount of time. That’s not to say that reading or studying is a bad thing: it’s important to learn your craft through whatever means possible, and doubly important if you want to pursue composition at the graduate level. But I think it’s good to frame everything by actually doing music.

CB: Thank you for your time, Daniel, we look forward to performing your piece and sharing it with our audience soon!

DG: Thank you, Christian, I’m really excited to work with you and the orchestra, and I hope people who hear it will let me know what they think!

 

 

Godsil_headshot

Daniel Godsil‘s music, which has been described by the San Francisco Classical Voice as having an “intense dramatic narrative”, draws from such eclectic influences as rock and heavy metal, science-fiction, and Brutalist architecture.

Winner of the 2017 Earplay Donald Aird Composition Competition (for his quartet Aeropittura), Godsil’s music has been played by Ensemble Dal Niente, Talujon Percussion, the Lydian String Quartet, the Empyrean Ensemble, the Metropolitan Orchestra of Saint Louis, the University Symphony Orchestra at California State University, Fullerton, the Knox-Galesburg Symphony, the Daedalus String Quartet, and the Nova Singers, among many others. Recent film scores include the PBS documentary Boxcar People, Man Ray’s 1926 silent film Emak-Bakia and the feature film H.G. Welles’ The First Men In The Moon. Godsil was a finalist in the 2018 Lake George Music Festival chamber composition competition, the 2018 Reno Pops Orchestra competition, as well as the 2014 & 2018 Red Note New Music Festival Composition Competitions. His choral works are published by Alliance Music Publishing and NoteNova Publishing.

Born and raised in central Illinois, Godsil (b.1982) is currently pursuing his PhD. in Composition and Theory at the University of California, Davis, studying with Mika Pelo, Laurie San Martin, and Sam Nichols. He holds an MFA in Music Composition from the Vermont College of Fine Arts, where he studied with John Fitz Rogers, John Mallia, and Jonathan Bailey Holland. He also holds a BM in Music Composition from Webster University.

Godsil was selected to participate in the 2017 Summer Institute for Contemporary Performance Practice (SICPP) in Boston, where he had master classes with composers Nicholas Vines and Georg Friedrich Haas.

Godsil has also been active as an educator, conductor, and performer in the central Illinois area, Knox College, Monmouth College, and Carl Sandburg College. At Knox College, he directed the New Music Ensemble, Wind Ensemble, Chamber Ensemble, and Men’s Chorus. He has also held posts as choral accompanist and collaborative pianist, and served as Music Director and Organist at Grace Episcopal Church in Galesburg, IL.