Buenos Aires, Christian Baldini, Compositora, Conductor, violin

Javier Weintraub en diálogo con Christian Baldini

El próximo 5 de Agosto (de 2022) tendré el placer de dirigir la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” en el Auditorio Nacional del CCK, en un programa que presenta obras de Victor Lavallén y de María Laura Antonelli. “Criaturas del fuego” es una obra para violín y orquesta, y va a contar con el excelente violinista argentino Javier Weintraub como solista. Debajo hay una breve entrevista con Javier acerca de la obra.

Christian Baldini: Querido Javier, cómo comenzó el proyecto de “Criaturas de fuego”? Hoy en día no es tan habitual que los compositores (sobre todo en Argentina) escriban un concierto para violín y orquesta. Tampoco es tan habitual que en Argentina se encarguen obras a nuestros compositores. Tuviste mucho que ver en lograr este encargo para María Laura Antonelli? Tuviste mucha comunicación con María Laura en cuanto a la obra mientras ella la estaba escribiendo?

Javier Weintraub: No solo no es habitual la composición de un concierto para violín y orquesta de estas características, sino que además debe ser unos pocos conciertos escritos por una compositora mujer, cosa que muestra de alguna manera el cambio de los tiempos, o mejor dicho, la distribución de espacios que hasta hace poco era casi reservada para los hombres.  

La obra fue encargada por el Ministerio de Cultura a través de la Dirección Nacional de Organismos Estables. Es extraordinario que la Orquesta tenga como función encargar obras originales, porque abre un espacio único para los compositores argentinos. 

En cuanto al intercambio que tuvimos con María Laura, fue fluido sobre todo al final del proceso, en donde me fue compartiendo el progreso de la obra. Para mi fue la primera vez que me encontré con la posibilidad de ver el nacimiento de una composición, y la verdad es que me dio la sensación de que es la misma energía la que necesita una creación artística para nacer, que la que requiere cualquier otro formato vital, como una planta o algún animal. Nacen, crecen, toman forman.

CB: Qué le contarías al público acerca de ésta obra? Cuáles son algunas de sus características que la hacen única?

JW:  En principio me surge destacar el lenguaje que mezcla las características más europeas de los conciertos para violín conocidos, con el tango argentino. No es que el tango aparezca de manera explícita, pero hay algo que requiere el toque de los instrumentos y los tiempos de la orquesta, que de alguna manera casi obligan a a sacar de adentro el estilo porteño y citadino.  Es más que destacable, también, la hermosa idea de construir el segundo movimiento sobre la base de un dúo de violín y timbal que genera una tensión extraordinaria hasta la entrada de la orquesta casi hacia el final.

CB: Cómo fueron tus comienzos con la música? Quienes fueron tus grandes influencias (tanto maestros como colegas)?

JW: Mi encuentro con el violín fue gracias a mi hermano mayor, ex director de orquesta y actual psicólogo, que en algún momento de nuestra niñez comenzó a explicarme cómo estaban constituidas las sonatas y partitas de Bach para violín solo. Esos momentos, que eran casi un juego, me armaron una base musical muy amorosa, que recuerdo hasta hoy. Al poco tiempo estaba estudiando violín con Cristina Monasterolo, después con Ljerko Spiller y finalmente con Rafael Gíntoli. Mis influencias fueron variadas, porque como argentino tengo esa característica de estar alimentado por muchas músicas distintas. Tal vez el tango es el mejor resumen de esa influencia, porque se nutre de tantas músicas, que ese tapiz de estilos termina despertando la intriga de indagar en cantidades de formatos musicales distintos. 

    Yo creo que las personas que más me han influido son aquellas que tuve cerca en mi formación. Rafael Gíntoli sin duda fue y es una gran inspiración para mí en cuanto a lo referido a la enseñanza del instrumento y al manejo de la profesión. Manfredo Kremer fue también un pilar importante en relación al estudio de la música antigua, un estilo que me llama poderosamente todo el tiempo. Y después los colegas mas cercanos con los que aprendo todo el tiempo compartiendo proyectos. Tengo la suerte de ser contemporáneo de grandes músicos e instrumentistas.

CB: Qué consejos le darías a alguien que está empezando con la música y que busca convertirse en un violinista profesional? Cuáles son las mejores maneras de lidiar con  las frustraciones y fracasos que indudablemente le afectan a todo el mundo en algún momento de sus vidas?

JW: Yo tiendo a buscarle la trascendencia a todo lo que hago, es decir, ¿qué es lo que me deja de enseñanza mas allá del resultado que busco, aquello que estoy encarando? La música, y los instrumentos son recursos de búsqueda profunda para cualquier persona, y yo creo que es importante intentar despegarse de la meta y sumergirse profundamente en el camino. Siempre digo en broma, cuando me preguntan por mi carrera, que si yo hubiera querido correr carreras les hubiera pedido un Karting a mis padres, y no un violín. Es verdad que hay ciertas señales que nos marcan que vamos bien por dónde vamos, y esas señales son disfrutables por supuesto (como este concierto que vamos encarar el 5 de Agosto), pero creo que el mejor síntoma de que voy por buen camino es la felicidad y entusiasmo que siento al hacer las cosas. Empezar con felicidad y entusiasmo, seguir con felicidad y entusiasmo, y, porque la vida es así, en algún momento terminar con felicidad y entusiasmo. 

Cuando pienso en la frustración, siento que el violín es el rey. Es un instrumento para practicar el frustrarse, sobre todo al principio. Pero, aunque no parezca, yo creo que eso es muy bueno, porque como decís vos, la frustración y los fracasos son parte de la cuestión, y es bueno aprender de ellos. Hace mucho, un querido amigo que ya no está me dijo algo que cambió radicalmente mi observación sobre los procesos de aprendizaje. Hablando sobre la afinación en los instrumentos de cuerda frotada, me dijo que él creía que, al igual que todo en la vida tiende a la armonía, uno tiende a la afinación, entonces la desafinación no existía en su filosofía de enseñanza, sino que lo que existía era el acercarse cada vez mas a la afinación. Esto puede aplicarse a todo en la vida. Uno puede pensar que los pasos equivocados no existen, sino que existen los pasos perfeccionándose cada vez mas y mas. 

CB: Muchas gracias por tu tiempo Javier, y especialmente por el trabajo extraordinario que has hecho con esta nueva obra. Creo que la compositora y la gente en el público van a estar muy felices, y  para mí ha sido un gran placer trabajar con vos.

JW: Para mí estos días van a quedar en la vitrina de los recuerdos de mi vida. Una oportunidad única para un violinista, no solo estrenar un concierto, sino trabajar tan cerca con músicos tan increíbles. Miles de gracias por esta experiencia compartida!

Javier Weintraub

Violinista versátil, se ha sumergido en gran cantidad de estilos a lo largo de su carrera. Comenzó sus estudios a la edad de ocho años en el Conservatorio Nacional López Buchardo, del cual es egresado como Profesor Nacional de música y Licenciado en Artes Musicales con especialización en violín, y fueron sus maestros Cristina Monasterolo, Ljerko Spiller y Rafael Gintolli.

Integró numerosas orquestas de cámara y sinfónicas como la Orquesta de Cámara Crescendo, la Orquesta Sinfónica Juvenil de Radio Nacional, la Orquesta Sinfónica Franco-Argentina, La Orquesta de cámara de Lyon, Francia, la Orquesta de Cámara Scherzo. Realizó gran cantidad de conciertos como solista, ejecutando las obras más reconocibles del repertorio violinístico, como por ejemplo los conciertos para violín de Mendelshon, Tchaikovski, las estaciones de Vivaldi, los conciertos de Bach, etc.

En 1996 gana por concurso el puesto de primer violín en la Orquesta de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, la cual integra actualmente. A partir de ese momento comienza a tener una importante actividad como violinista de tango, realizando conciertos como integrante en una gran cantidad de grupos protagonistas de la escena porteña como El Arranque, Decarísimo, el Noneto de Osvaldo Piro, el Sexteto de Fernando Marzan, el dúo Weintraub-Greco, entre otros. Fue integrante de importantes espectáculos como Rojo Tango en el hotel Faena, Tango Dance Premiun que se llevó a cabo en 60 ciudades de Japón, y Los Ojos de la Traición, opera Tango presentada en el Auditorio del Hotel Sheraton, codirigido con Verónica Vidán y de idea compartida con Fausto Lomba. Entre 1997 y el 2013 realizó giras por Estados Unidos, Japón, España, Alemania, Suiza, Inglaterra, Italia, Francia, Suecia, Holanda, Finlandia, Venezuela, Chile y Colombia, Vietnam, Cuba entre otros, llevando la música argentina a las principales salas de estos países.

En el año 1999 es convocado por Ricardo Masun para integrar, como primer violín, el ensamble de música Barroca Latinoamericana Louis Berger y comienza así su incursión en la música antigua. Con el ensamble Luis Berger realiza giras a Bolivia, Paraguay, Francia, Italia e Inglaterra. Graba dos discos en París, uno de los cuales obtiene el primer premio especializado de la crítica francesa en el año 2006.

Ha sido fundador e integrante de numerosos grupos de música antigua, como el ensamble Ecos lejanos, el ensamble Dulcis Fidius, especializado en música de los siglos XVI y XVII, el Dúo Weintraub-Cativiela o La Compañía de la Luces entre otros. Estudió violín barroco con Manfredo Kraemer y en el año 2012 adquiere su violín Aegidius Klosz de 1767, con el cual realiza sus conciertos actualmente.

Su actividad como solista en todo tipo de conciertos y espectáculos es permanente e intensa. Durante el año 2013 y 2014 ha sido invitado para dar conciertos y espectáculos en salas de Argentina, Francia, Italia. Durante los años 2012 y 2016 escribe el material “Estudios y Caprichos tangueros”, obra integral de 24 estudios para violín sólo progresivos, basados en tangos tradicionales y tangos nuevos, fusionados con la más alta técnica virtuosa en el violín. Este material fue editado en formato de libro de partituras por la editorial Melos en el año 2016

Entre sus grabaciones se encuentra el disco Furias (Acqua Records 2017), siendo ésta la primer versión de las sonatas de Euyene Ysaye para violín sólo editadas en Latinoamérica.

Por otro lado desarrolla una intensa actividad como escritor, participando en distintos espacios literarios propios y de diferentes autores. Durante el año 2019 edita su primer libro “De tu piel esas Flores“

Durante el año 2020 realizó junto con Rafael Gintoli el proyecto “El violín en el Tango“, una serie de nueve videos para la prestigiosa plataforma Suiza iClassical Academy, y durante el año 2021 coprodujo junto a Julián Caeiro el programa de cocina y música “Plato Forte, la cocina de la música“

Anibal Troilo, Buenos Aires, Christian Baldini, Tanto

Victor Lavallén en diálogo con Christian Baldini

El próximo 5 de Agosto (de 2022) tendré el placer de dirigir la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, en un programa que presenta obras de Victor Lavallén y de María Laura Antonelli. “Lavallén Sinfónico” es una Suite sinfónica con 11 tangos de este gran compositor y bandoneonista que ha tocado con todos los grandes, incluyendo sus 10 años como arreglador y bandoneonista de Osvaldo Pugliese. Diego Schissi ha realizado estos arreglos sinfónicos, y tendremos al Quinteto Lavallén como solistas al frente de la orquesta (Victor Lavallén, Diego Schissi, Juan Pablo Navarro, Guillermo Rubino y Alejandro Bruschini). Nos hemos sentado a conversar con el Maestro Victor Lavallén (quien a sus 86 años muy humildemente me insiste que por favor lo trate de “vos”) para charlar sobre este interesantísimo proyecto y música en general. Debajo están las respuestas.

Comienzo esta entrevista comentándole al Maestro Lavallén que hace pocos días, almorzando con mi amigo Juan Pablo Jofré (luego de habernos presentado juntos con la Orquesta Sinfónica Nacional en Buenos Aires), le comenté del proyecto que haríamos con Victor. Juan Pablo es un gran bandoneonista y compositor argentino que vive en los Estados Unidos hace unos 15 años, y que trabaja por todo el mundo. Cuando le conté del concierto con Victor Lavallén, Juan Pablo me dijo “No te puedo creer! Victor es el más grande. El mejor de todos. Nos pasa el trapo a todos.” Esa humildad de Juan Pablo está totalmente en coincidencia con la gran humildad que tiene el Maestro Lavallén, quien es realmente una parte viviente de nuestra cultura musical como argentinos, y como amantes del tango.

Christian Baldini: Querido Victor, contame por favor acerca de tu experiencia no solamente como uno de los más grandes virtuosos del bandoneón, sino también como arreglador de varias de las grandes orquestas de tango, incluída la de Pugliese!

Victor Lavallén: Si bueno, yo te digo, yo comencé a los 14 años a trabajar profesionalmente. En la década del ’50 había muy pocos músicos. Yo había estudiado en Rosario primero con mi tío, y después en Buenos Aires con Eladio Blanco, que tocaba con D’Arienzo. Al año o algo así me puso en una orquesta. Cuando me pusieron la música delante, yo empecé a llenar todos los silencios. “Pibe venga”, me dijeron. No se tuteaba antes. Yo tenía 14 años pero parecía que tenía 18. Me dicen “Usted se dió cuenta que no dió una, no?”  Y ahí me echaron. Pero una semana después me llamó mi maestro y me dijo que en la orquesta no conseguían a nadie entonces me llamaron a mí. Entré y me quedé dos años. Era muy difícil ehh… Había cosas como con siete bemoles para solo de bandoneón… 

Después de ahí empecé con Miguel Caló. Ahí estaba Julián Plaza, estaba Bajour. Después con Atilio Stampone. Y con Franchini. Todo lo que está grabado lo grabé yo. Y con el flaco Paz. 

Christian Baldini: Cuando yo le cuente a mi viejo todo esto no lo va a poder creer. A mi viejo le gusta muchísimo el tango y conoce mucho de su historia.

Victor Lavallén: Y si… te digo, yo estaba en un momento en cinco orquestas. Me levantaba a las 10am y volvía a las 5am. Estuve con un montón, hasta que después… un día me fui a Radio El Mundo. Y me encontré con Romero, el pianista de Pugliese. Me pidió que pusiera mi nombre. Había tipos muy conocidos, que eran carteles. A la semana me llamaron a mí. Me citan en la radio, Radio Splendid. Me preguntaron: “usted escribe”, y yo dije que sí, aunque en realidad no había hecho casi nada. Y me pidieron que hiciera un arreglo de “Gallo ciego”. Y bueno, dije. Pero yo no estaba en la onda todavía. Y le digo, che, como hago acá? Y le preguntaba a Ruggiero y a Pitani, y a todos les pedía ayuda para hacer el arreglo. Y salió. Zafó. Después me dice Sergio Maciel, por ahí vamos a Rusia, y necesito que me hagas un arreglo del tango “El pañuelito”. Y con ese ya me mandé solo. Y cuando volvimos de Rusia, el éxito era “El pañuelito”.

Y en ese interín, se va De Marco. Y me preguntan a mí, y lo recomendé a Julián Plaza. Ellos no querían carteles. Por eso me habían contratado a mí que no me conocía nadie! Y después empecé a estudiar. Estudié con Rovira, estudié con el Maestro Nistal, ahí por Congreso. Después con Juan Carlos Cirigliano. Pero yo ya sabía para ese entonces. Yo con Pugliese probaba todo. Y a veces me decía “pero pibe, no se piante”, porque yo me rajaba. Estuve 10 años con Pugliese.

Después en el sexteto, con Osvaldo Ruggiero. Estuve con un montón de orquestas.

Después apareció Forever Tango. Juntos con Marconi, estabamos en la televisión y nos fuimos tres veces a Londres. Con Walter Ríos. Había dos orquestas, en Londres y en San Francisco. Y Ríos se fue y me puse a dirigir esa orquesta 18 años. Y después estuve a cargo de la orquesta escuela. (la Emilio Balcarce)

Después grabé lo mío, con Luis Bravo.

CB: Y con la orquesta escuela cuántos años ha estado?

VL: Desde el 2011. Primero estaba Emilio Balcarce. Después vino Marconi. Y después de Marconi me llamaron a mí, y estoy desde el 2011.

CB: Y aparte es una orquesta impresionante a la cual viene gente a formarse en la tradición tanguera de todo el mundo, verdad? Yo conozco a una pianista Coreana (Sumi Lee) que vive en San Francisco y que vino a hacer la orquesta escuela. Ahora conozco a un Puertorriqueño (Ishtar Hernandez) que también está haciendo el programa. Cómo sucede esto?

VL: Suena una barbaridad, son todos buenos músicos, y aparte son todos pibes jóvenes, que vienen de todos lados! Venite a un ensayo! 

CB: Me encantaría, cuando?

VL: Venite el miércoles 3.

CB: Perfecto, muchas gracias! 

VL: Hoy me tuve que levantar a las siete y no dormí nada (para llegar a tiempo al ensayo con la Orquesta Nacional de Música Argentina)

CB: Una pregunta importante: el tango, que significa para vos?

VL: El tango es todo para mí! Yo nací en una familia de tango, en Rosario y mi papá tenía una orquesta de tango. Mis tíos eran todos músicos. El tango para mí es lo máximo.

Pero yo al principio, vivía en Gorriti y Bustamente. Y a una cuadra vivía el gordo Pichuco. Y yo tocaba la trompeta, me gustaba mucho el jazz. Pero a mi mamá le llenaron la cabeza que era peligroso, y no era bueno para los pulmones. Con lo del bandoneón también trataron de convencerla que era malo. Pero después me fuí a Rosario a estudiar con mi tío, y cuando volví, arranqué con Eladio Blanco. Yo tengo 86!

CB: Qué consejos le darías a la gente joven que está arrancando y tratando de iniciarse en una carrera en el tango?

VL: Yo pienso que está bien, que tienen que estudiar como hacen ahora, que antes no se estudiaba tanto. Pero tienen que fijarse en no desvirtuar el género. Entonces hacen todos Piazzolla o más que Piazzolla. Y Piazzolla es melódico aparte. Los que son muy contemporáneos no se entiende nada. Hay que investigar y escuchar mucho. A las orquestas. Las orquestas de antes eran muy modernas. Parece que son las de ahora. Hay que escuchar a Miguel Caló, Franchini, Osvaldo Pugliese. Era muy avanzado. 

CB: Cómo lo describiría a Pugliese?

VL: La idea de Pugliese era muy avanzada. Esa yo también la hubiera querido hacer. Tener una orquesta pero que escribieran todos. Encontrarle una forma. Lo que hizo Pugliese. Por la forma de él, todos fueron a parar ahí. Después había muchos que ponían lo propio. Julián Plaza, Ruggiero, yo, Balcarce, y también Julio Carrasco que era un violinista que no era muy conocido. Pero el tipo sabía un montón. Yo le preguntaba todo a él al principio.Los pibes de ahora me gustan mucho. Les interesa el género. No lo toman como una cosa así nomás. Vas a ver como te va a gustar el ensayo. Me gustaría que vinieras.


CB: Y por supuesto que voy a ir, ahí nos vemos! Maestro, ha sido un placer impresionante. Me siento muy privilegiado de estar colaborando juntos en este hermoso programa que presenta tus tangos con vos mismo como solista.

VL: Que gusto che, encantado, y va a salir muy bien esto!

Victor Lavallén

Victor Lavallén

Nació en Rosario, provincia de Santa Fe. Debieron pasar algo más de cincuenta años para que decidiera dejar de ser «un muchacho de la orquesta», ocupando un lugar en la línea de bandoneones. En varias oportunidades declaró ser persona de bajo perfil, quizás el ideal para ser invitado por algunos directores como refuerzo para las grabaciones o, como ocurre en la actualidad, ser el director de la Orquesta Escuela Emilio Balcarce, o bien director de la Orquesta de la Municipalidad de Lomas de Zamora (ciudad colindante a la ciudad de Buenos Aires).

Qué mejor para los muchachos que tenerlo a él como maestro. Pero este tanguero no comenzó con la mirada puesta en el fueye sino en la trompeta y, sus oídos, en el jazz. Por suerte cerca suyo, rondaba un tío bandoneonista que trabajaba en orquestas rosarinas, Héctor Chera, hermano de su padre Luis (director de orquesta), quien no sólo lo entusiasmó con el instrumento sino que le enseñó y lo fue formando.

Con muy poca experiencia se largó a Buenos Aires con no más de catorce años y, en el Picadilly, aquel local que estaba en el subsuelo de la calle Corrientes casi Paraná, consigue ingresar en una agrupación pequeña llamada Los Serrano, a cargo de un señor Eduardo Serrano que lo despidió al poco tiempo.

Más adelante fue a estudiar, durante largos meses, con Eladio Blanco, músico de Juan D’Arienzo. Ya con mejor respuesta, volvió a la orquesta de Serrano y permaneció a su lado un par de años. Durante aquel tiempo de estudio alternó en la agrupación de Antonio Arcieri —violinista decareano que falleció poco después, el 5 de mayo de 1952—, y en la de Lorenzo Barbero.

Desde 1951 hasta 1954, estuvo con Miguel Caló, que incluyó una recordada gira por tierra brasileña y también grabaciones. Es digna de elogio su participación en varios discos, entre los que podemos citar a “En fa menor” (de Roberto Caló) y “El chamuyo” (de Francisco Canaro).

Sin obedecer un orden cronológico, es importante citar su tránsito por las orquestas de Ángel DomínguezMiguel NijensohnEnrique Francini y Joaquín Do Reyes. Fue primer bandoneón del pianista Juan José Paz cuando acompañó a Elsa Rivas, en su plenitud como cancionista; también ocupó ese lugar con Atilio Stampone e integró la formación que acompañaba a Armando Laborde y Alberto Echagüe, en el breve lapso que estuvieron fuera de la orquesta de D’Arienzo.

Hubo otros trabajos hasta que llegó el momento de su consagración definitiva cuando, en 1958, ingresó a las filas de Osvaldo Pugliese, para integrar la inolvidable línea de bandoneones junto a Osvaldo RuggieroJulián PlazaIsmael Spitalnik y Arturo Penón.

Fueron diez años de músico y arreglador, inmerso totalmente en el estilo y el espíritu del maestro. Alguna vez me comentó que Pugliese insistía a sus músicos que intentaran componer y hacer sus arreglos, a fin que la orquesta no resultara monótona. Era una forma de que, sin perder su particular secuencia rítmica, pudiera escucharse algo nuevo. Y así fue. Cada uno aportó lo suyo, y es posible que esa haya sido la causa por la que don Osvaldo siguiera tan vigente hasta su fallecimiento.

En cuanto a esta modalidad impuesta por Pugliese a sus muchachos respecto a los arreglos, Víctor me contó que generó algunos pequeños disturbios: «Como todos opinaban, ocurrían discusiones fuertes, varios tenían su trabajo hecho y no lo podíamos escuchar porque dos o tres decían que el que corría era el de Emilio Balcarce o el de Penón, por ejemplo, y uno que había hecho el suyo se quedaba con bronca. Ahora si yo con mi orquesta tuviera mucho trabajo me gustaría que los músicos compusieran y arreglaran porque así se irían formando». Y más adelante agregó: «hoy las orquestas se acabaron, de las que llevan años en la lucha están la de Leopoldo Federico y Rodolfo Mederos y alguna otra reciente, pero se trabaja poco, o son contratados para eventos especiales o para el turismo, no hay campo de acción y el baile, que sí funciona, se arregla con discos».

Volviendo al repaso de su trayectoria, llegamos al año 1968. Pugliese estaba enfermo y había otras cuestiones. Alguno de sus muchachos comenzaron a reunirse para tocar como sexteto y, en poco tiempo, sobrevino la retirada definitiva. Así nació el Sexteto Tango.

Ruggiero y Lavallén (bandoneones), Emilio Balcarce y Oscar Herrero (violines), Alcides Rossi (contrabajo), Julián Plaza (piano) —al que llegó después de tantos años portando el bandoneón— y el cantor Jorge Maciel.

Estuvo 19 años consecutivos con el sexteto, hasta que decidió retirarse. A partir de ese momento, participó en dos formaciones: la Orquesta Municipal del Tango entonces dirigida por Carlos García y Raúl Garello y la Orquesta Color Tango junto a Roberto Álvarez (bandoneón), Carlos Piccione y Fernando Rodríguez (violines), Amílcar Tolosa (contrabajo), Roberto Cicaré (piano) y Juan Carlos Zunini (tecladista).

Luego participó en el espectáculo Forever tango, con un grupo de músicos, cantores y bailarines, que recorrió Estados Unidos y Canadá. El director orquestal era Lisandro Adrover, y el cantor, nuestro amigo Alfredo Sáez.

En 2007, y dirigiendo su propia orquesta, graba un disco con el título, Amanecer ciudadano, editado por el sello EPSA que contiene diez temas, combinando tangos clásicos y páginas propias como: “Amanecer ciudadano”, “Meridional”, “A la sombra del fueye”, “Mistongueando” y “De norte a sur”.

En el 2010, hizo su segunda producción discográfica con el titulo Buenosaireando, junto a Alejandro Bruschini (bandoneón), Pablo Estigarribia (piano), Silvio Acosta (contrabajo) y Washington Williman (violín). El compacto tiene 12 temas, en los que se destacan dos composiciones suyas: “Buenosaireando” y “Romance de primavera”.

Buenos Aires, Christian Baldini, Compositora

Maria Laura Antonelli en Diálogo con Christian Baldini

El próximo 5 de Agosto (de 2022) tendré el placer de dirigir la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” en el Auditorio Nacional del CCK, en un programa que presenta obras de Victor Lavallén y de María Laura Antonelli. “Criaturas del fuego” es una obra para violín y orquesta, y va a contar con Javier Weintreib como solista. Debajo hay una breve entrevista con la compositora.

Christian Baldini: María Laura, cómo comenzó la génesis de “Criaturas de fuego”? Cuál fue el disparador que te inspiró a escribir un concierto para violín y orquesta?

María Laura Antonelli: Esta obra “Criaturas del fuego” para violín y orquesta nació después del estreno de mi obra “Infernadero, seis piezas para Orquesta con piano y gritos olvidados”, en la que yo estuve como piano solista y con medios electroacústicos en vivo también. “Infernadero…” fue encargada y estrenada por la ONMA en 2019, a raiz de que yo lanzara mi disco de composiciones propias en piano “Argentígena, piano tango & electroacústica”(Acqua Records – 2018). Desde ahí me convocaron y empezó el trabajo con la Filiberto y “Criaturas” es un desafío porque es la primera vez que escribo un concierto solista para un instrumento que no es el piano. Sentí que la Orquesta estuvo muy feliz por el estreno de Infernadero y además recibí el premio de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina por mi labor compositiva de 2019, que atribuyo a Infernadero porque fue donde puse mi mayor energía ese año. Apenas se estrenó Infernadero, los programadores me propusieron componer una obra para violín solista y el orgánico de la ONMA. Empecé a escribirla en 2020 y luego se retrasó su estreno por la pandemia, estuve con otras obras, y hoy acá estamos. 

CB: Qué le dirías al público que son los aspectos más importantes de tu música? Cuáles son los elementos que les aconsejarías escuchar, como punto de partida?

MLA:  Me parece fundamental no subestimar jamás al público. Mi música está construida como un tejido de eventos sonoros que aparecen en la línea de tiempo, que a través de las intensidades y matices muestran la tímbrica, los colores y las texturas de ese tejido. Está atravesado por el tiempo de la escucha interna y la búsqueda de gestos de músicas que ya pasaron, algo así como si intentara reconstruir recuerdos de cosas que no ocurrieron. Los aspectos más importantes son la diversidad de los eventos sonoros que convergen en el espacio acústico, y para eso hay que diseñar ese espacio, que es el trabajo más difícil. Y creo que debe haber un factor de sorpresa en el ritmo en el que, aun habiendo propulsión, es decir, aunque podamos seguirlo con el cuerpo, sin haber sorpresa en esa propulsión, la música se apaga. Me gusta el desafío que tiene construir con un ancla en algo de la tradición, y también pienso que la capacidad de asombro está intacta y que hay que mantenerla viva cada vez que alguien escucha una música por primera vez. Lo que más deseo que me pase a mí al escuchar música es que la obra me permita desalienarme por un rato. Y eso mismo deseo para los otros que escuchan mi música.

CB: Cuáles han sido las influencias musicales más importantes en tu mundo compositivo?

MLA: Te los digo en cualquier orden, no cronológico ni en orden de importancia para mí, sinó así como me salen: Bach, Troilo, Piazzolla, Schaeffer, Schumann, Stravinsky, Bartok, Messiaen, Berio, Spinetta, Gobbi, De Caro, Gardel, Gismonti, Sting, y así sin nombrarte nada de jazz, el abanico es enorme igual, no sé…..todos mundos muy diferentes que desde el academicismo coexisten casi como una incongruencia dentro mío, pero es así como impactaron también en mí. Son músicas que conocí tanto al tocar el piano como escuchando en grabaciones o en vivo y que determinaron con mucha fuerza mi búsqueda de la creatividad musical y mi vocación.  

CB: Sos pianista, y me pregunto, cómo comenzó todo musicalmente para vos? ¿En que momento tuviste la necesidad de comenzar a componer?

MLA: Supongo que ambas cosas nacieron juntas. En principio empecé a tocar el piano porque quería aprender, pero ya tocaba de oído en un tecladito que había en mi casa desde muy chica, incluso antes de ir al colegio. En esa época ya inventaba melodías y formas en el tiempo, improvisaba un poco y luego la formación musical apuntó al piano en primer lugar y después a la composición especialmente en la adolescencia, cuando me peleaba con la partitura y quería poder tocar de oído lo que estudiaba leyendo y viceversa, y sentía que todo eso que inventaba y grababa empezaba a agigantarse y tuve la necesidad de hacerle lugar. Pasaron varios años hasta que pude encontrar la forma del discurso sonoro en el espacio acústico más o menos parecido a lo que imaginaba y descuadrarme de lo pianístico. Creo que, por suerte, casi nunca se llega a lo imaginado, sino que en el mejor de los casos la música cobra vida propia y aparece. Por eso me parece fundamental escuchar la voz interna que es la que pide la música.

CB: Muchas gracias por tu tiempo, y espero que tengamos un hermoso estreno de “Criaturas del fuego”.

MLA: Muchas gracias a vos Christian, será un gran concierto y es un placer enorme para mí estar trabajando juntos y que “Criaturas del fuego” tenga tu mirada.  

María Laura Antonelli al piano

Sobre María Laura Antonelli

Pianista, compositora y arregladora argentina. Tuvo experiencias como solista académica y pianista de tango en diferentes proyectos en las más importantes salas de Buenos Aires así como en el circuito under, el interior y en países europeos como Italia, Austria, Holanda, Alemania, Escocia y República Checa. Hizo música para danza contemporánea y cine. Integró proyectos como compositora, improvisadora y arregladora con formaciones desde dúos hasta orquesta típica. Cuenta con dos discos previos de tangos clásicos. El último, Argentígena, piano tango & electroacústica (Acqua Records-2018), netamente instrumental y de composiciones propias, fue considerado un trabajo “de frontera” por sintetizar elementos del tango, la música contemporánea y el jazz y nominado a los premios Gardel 2019. Actualmente trabaja en su próxima obra orquestal y en música de piano solo. Además es docente en el Conservatorio de la Ciudad A. Piazzolla y Conservatorio Superior M. de Falla.

California, Christian Baldini, Concerto, Experimental, Judy Kang, Korea, Uncategorized, violin

Judy Kang in Conversation with Christian Baldini

After a long pandemic pause, the UC Davis Symphony Orchestra will finally return to Jackson Hall, Mondavi Center in Davis California on October 15, 2021. Our opening program will be a short noon concert featuring a new work by Iranian composer Aida Shirazi, as well as Sibelius’ Violin Concerto with the extraordinary Judy Kang. I had the pleasure of asking Judy some questions, and below are her very thoughtful answers:

Christian Baldini: Judy, welcome, I am so excited to be performing the Sibelius Violin Concerto with you as our wonderful soloist. You and I have known each other virtually for a long time, we have connected, interviewed, even performed remotely, but this is our first “in person” performance. Are you excited about this? What are some of the things you look forward to the most?

Judy Kang: Thanks so much for inviting me to perform this masterpiece. I’m so excited about it and working/meeting in person with you as well!
I look forward to getting back to the stage after the long “break”, getting back into the groove and having the privilege to play one of my all time favourites, I’m very grateful.
It’s exciting to play for a live audience again, “getting lost” and being in the moment, letting go, and embracing the unknown. The exchange of energy in the room and inspiration  pulled from the audience will be magical and something I realize that I miss deeply. One thing during the pandemic that really struck me was the realization and challenge to feel those things alone in a room recording in front of a camera even if there is an audience on the other side. The collaborations werent the same either though absolutely grateful it was possible to have. It will be wonderful to collaborate in the same room!

CB: What are some of the aspects of the Sibelius Violin Concerto that you like the most? What is so special about it in your view? What would you recommend to people who don’t know the piece, what should they listen for?

JK: I love the overall vibe of the work; the emotion that it provokes and displays. I love how it’s orchestrated and the way it’s structured. The virtuosity and passion the composer has allowed for both the soloist and orchestra. It’s so fun to play. What I find special about this work is that it has such richness and depth to it but it really penetrates to our emotion which doesnt necessarily require a type of intellectual understanding. The piece has a lot of tension underneath the surface. It’s cool and icy but hot and intense below. Listen for the way it builds to climax and how it moves away from the tension to warmer and more passionate places.
Listen to how the rhythm of the orchestra in the last movement is foundational to keeping up a consistency of excitement and intensity and how the violin plays and reacts to it and also in a way is improvisatory in essence over that rhythmic base. Let the music take you to where ever your mind and spirit wants.

CB: Tell me about your training as a violinist. You have been mentored by some of the foremost violinists of our time, and you’ve also developed a remarkable career as a soloist. What are some aspects of different “schools” of violin playing that you have incorporated and/or rejected? How did it all come into place for you?

JK: I was mostly exposed to a lot of the old Russian school of playing. I had very interesting training growing up. My professors from childhood gave me much freedom to express and allowed me to express myself. I felt free to do so. It felt very natural and organic. My first professor when I was at The Curtis Institute was extremely strict in contrast and I felt for the first time a loss of that freedom. The silver lining is that I adapted to learning things very quickly.

CB: You have also played the violin with Lady Gaga all over the world. You are allegedly the only living musician (according to the New York Times) to have played under both Pierre Boulez and Lady Gaga. How does this type of flexibility, desire and willingness to participate in crossover classical/pop music performances come into being?

JK: I’ve always felt a sense of fun and creativity in making up melodies as a kid. Instead of playing scales I would make up random tunes or would imitate a song or piece I heard that I wanted to learn eventually. I grew up listening to pop and top40. It was a type of therapeutic “easy” listening for me. My love for improv and collaborations opened opportunities to jam and work with all types of artists. I never thought or had planned to make a “career” outside of classical to be honest. It was more so an outlet for me to be spontaneous, and for self creativity and expression. Again, a form of therapy perhaps.

CB: If you had to name four or five of your favorite violinists (from any era), who would they be?

JK: I grew up listening to Heifetz Milstein Elman  Rabin Kreisler… they were and are a huge influence.

CB: Are there any dream/impossible performances you’d like to be a part of? (this could be playing in a string quartet with Mozart, or in a jazz combo with Miles Davis)

JK: any of the above mentioned violinists, Jacqueline dupre, Glenn Gould, Eddie hazel, Paganini, Bach, Chopin, Rachmaninov, Beethoven, Mozart, Schostakovich, Debussy, Gershwin, Kurt Cobain, Bob Marley, Elliott Smith, Pink Floyd, Zeppelin, Thom Yorke, Sarah Mclachlan.

CB: If you had an unlimited budget to put together a summer festival, what would you do? You could invite artists, orchestras, chamber music groups, dancers, from all over the world. A whole month of events all curated by you. What would this look like?

Jk: the possibilities are endless. When you get artists together it becomes a conglomerate of unknown possibilities. And without a budget, it’s about utilizing the means to re-create and build from authenticity and from what’s within. Somehow I feel that the lack of creates more a sense of raw creativity and I find beauty in it. It’s about balancing the two things I suppose. I would love an environment that allows for freedom without rules within boundaries. For collaborations and a space to freely express and another space that challenges one another to expand and go to the unknown places without judgement or a sense of pressure. An atmosphere where we are allowed and inspired to discover and embrace the deep parts of ourselves and where vulnerability is a warm and welcoming thing. A space to be unsafe. It would be a world, if you will, for us, as individuals, creators, and a community via relationships, to create and utilize art as a means of understanding ourselves, one another, allowing growth and ultimately, healing.

Judy Kang, courtesy photo

The New York Times hailed, “Judy Kang, a Canadian violinist and most likely the only musician to have worked with both Pierre Boulez and Lady Gaga, was featured in Brahms’s Violin Concerto. Ms. Kang, who drew whoops from the audience before playing a single note, offered a lean, focused sound, pinpoint intonation and expressively molded phrasing. Every line seemed to mean something personal in what amounted to an amorous serenade.” 

Judy Kang is not your quintessential artist. She has established herself internationally as a solo violinist and chamber musician in the classical world as well as featured guest artist and prominent collaborator in the world of pop, indie, jazz, and hip hop. A multi faceted artist evolving outside of her formal classical training, Judy has set herself apart from others through her work as a singer/songwriter, producer, composer, and arranger. Born a rebel to tradition, rules, and conformity, she discovered an artistic freedom and a sense of individuality through creation and improv at about the age of 7. Judy continues to defy and break the constraints of boundaries improvising, jamming, co-writing, producing, and performing with bands and artists from Alaskan prog rock band Portugal.The Man to such powerhouses as Lady Gaga. 
 
Born and raised in Canada to a single mother, her career in violin began at the age of four, winning competitions and performing publicly in recitals. Judy’s unusual gift was recognized immediately having instantly learned and memorized a piece at her first lesson. By age six, she made her solo orchestral debut and at age ten, she burst onto the classical music scene in a nationally acclaimed televised performance as soloist with the National Arts Center Orchestra. The Ottawa Citizen proclaimed, “If there was a star tonight, it was Judy Kang. Blessed with a gift for the violin that is exceptional, she moves about the instrument at her disposal with an ease that is awe-inspiring.” A year later and with a fractured wrist at the time (from a volleyball game), Judy auditioned and subsequently accepted a full scholarship to attend the prestigious Curtis Institute of Music. At 17, she graduated with a bachelor in music as the youngest graduate in Curtis’ history. Shortly after graduation, she captured the grand prize as well as the “Best Interpretation” award at the CBC Competition for Young Performers, Canada’s most esteemed competition. At the age of 19, Judy was granted the Lily Foldes Scholarship from the Juilliard School where she earned her master’s degree with high honors. Additionally, she was the first recipient on full scholarship of the Artist Diploma from the Manhattan School of Music, which holds the distinction as the highest level of education, above all other programs.

Since her first solo appearance at age four in her native Edmonton, Canada, Judy has toured six continents across North and South America, Europe, the Soviet Union, Asia, Australia, New Zealand, Africa and the Caribbean Islands. She has performed with all the major orchestras and ensembles of Canada and those of US, Europe and Asia. Further, she performed in recital and chamber music to diverse audiences in prestigious venues including Tokyo Suntory Hall, Lincoln Center, Royal Festival Hall, Schubert Hall in Vienna as well as at the Metropolitan and Guggenheim Museums in New York, to name a few. Judy made her critically acclaimed debut to a sold out audience in Weill Hall at Carnegie Hall.

Having achieved a level of pop culture status as “Lady Gaga’s violinist/nurse Judy,” she was personally selected by the iconic sensation as her solo violinist on the “MonsterBall” world tour in 2010-11, the biggest selling debut tour in history. Judy performed in sold out venues for millions worldwide. In the midst of touring Europe, she flew to NYC for less than 30 hours to perform as soloist of Brahms’ Violin Concerto at Stern Hall at Carnegie Hall, garnering rave reviews from the New York Times as well as other publications. She appeared on the Emmy award winning HBO special “Lady Gaga Presents: The MonsterBall World Tour Live from Madison Square Garden.” Judy was also featured alongside Lady Gaga on American Idol playing the violin solo of her hit single, “Alejandro.” 

A member of the acoustic trio of Academy award winning film composer and groundbreaker of electronic music, Ryuichi Sakamoto, they have toured Europe and Asia in sold out shows and have released two albums on the Decca label to much celebration. As a producer and writer for diverse artists, she co-wrote, produced, and arranged a song for singer Antoniette Costa whose music video garnered over 65,000 views in the first 48 hours following its premiere. She has also toured in collaboration with pianist Chad Lawson for a project entitled “Chopin Variations” which consists of revisiting his piano masterpieces in modern trio form.

Judy frequently collaborates with esteemed composers and has worked closely with Leon Kirchner, Richard Danielpour, Alexander Goehr, and Pierre Boulez. In response to her well-received performance and collaboration with Pierre Boulez and IRCAM, The New York times wrote, “violinist Judy Kang, who played with assurance and imagination, became the wizardly master of an entire sound environment.

Young people whose only experience of electronic music comes from deafening rock clubs should have heard this performance.” As a student at Juilliard, Judy became well versed in the New York club scene having played to sold out audiences in venues such as Le Poisson Rouge, The Bitter End, Irving Plaza, Mercury Lounge, Pianos, The Living Room, and Bowery Ballroom, among others.

She has performed in front of numerous diplomats and leaders including U.S. President Bill Clinton. Her extensive collaborations include distinguished members of the Guarneri and Emerson Quartets, Beaux Arts Trio, Olafur Arnalds, Lenny Kravitz, Richard Goode, Lynn Harrell, Andre Previn, Claude Frank, Miriam Fried, Emmanuel Ax, and David Geringas, among many others. Her mentors include Sylvia Rosenberg, Robert Mann, Aaron Rosand, Felix Galimir, Lorand Fenyves, James Keene, and Yoko Wong.

Judy has performed at major festivals such as Marlboro, Ravinia, Banff, Orford, Bargemusic, Manchester, Aspen, the Ottawa International Chamber Music Festival, Lenaudiere, and the Pablo Casals Festival, as well as at various jazz and pop festivals like Lollapalooza and the Festival Internacional Jazz Barcelona, to name a few. She was also featured in one of three chamber groups selected for the 60th Anniversary Disc from a live performance on Musicians from Marlboro. She is an original founding member of piano quartet “Made in Canada” having toured throughout Canada and was concertmaster and a frequent featured soloist with string ensemble “Sejong”.

Judy’s achievements have garnered her much media attention, frequently appearing on CNN and MTV as well as in myriad print publications including being featured in Chatelaine magazine’s 80 women to watch. Her release of two critically acclaimed CDs have been nominated for the Opus award and the Gemini award in her native Canada. She has won top prizes at prestigious international competitions such as Kreisler, Naumburg, Dong-A, and Carl Nielsen, as well as grand prize several years in a row at the Canadian Music Competition. Having graduated high school at age 15, she was selected as an All American Scholar, honouring the top academically talented students in America as well as being nominated for the United States National Mathematics Award (USNMA).

Judy is frequently heard live and through broadcasts on national and international radio stations such as CBC (Canada), BBC (London) and on WQXR (New York).

Humbled and thankful to have received numerous and continuous support through scholarships and grants from numerous foundations, Judy won the ‘Sylva Gelber’ prize given to the most talented musician under 30. Further, and in recognition of her outstanding achievement and contribution to the arts, she is featured as an accomplished artist and inspiration in a book entitled “Korea and Canada: A Shared History.” The sole artist to be awarded the longest use of an instrument from the Canada Council Instrument Bank, Judy won the use the 1689 “Baumgartner” Stradivarius, through a generous donor.

She frequently donates her time and talents towards charity, benefits, nursing/retirement homes, hospitals, schools, arts education, ministry, and missions. Judy is artistic director for EnoB, a community based nonprofit organization that reaches out to people who are disabled, hospitalized, or suffer from socio-economic disadvantages. She is also an artist ambassador for WorldVision.

Inspired by a deep yearning to delve within and to express pure and raw emotion on her own terms, Judy released a self-titled debut record of original songs on March 5, 2013, fully self written, produced, and recorded. The album takes the listener on her evolving personal journey as an artist, from past to present, through an exploration and experiment of sound, featuring the violin primarily, as well as vocals, and other instruments. The first of many more to come, her record garnered much praise and accolades from the press and artists alike, including MidWest Record saying, “Moving from Juilliard to Lady Gaga as easily as she moves from ambient to a Stradivarius, Kang blows open the stereotypical tiger mom progeny being a hot chick that masters classical violin before puberty. For all the pop chops she has under her young belt, this is a shining example of a wonderful record that many will not know what to make of.” Bob Boilen, host and creator of NPR’s online music show All Songs Considered, describes it as “diverse, unbelievably beautiful, and eclectic.” 

She continues to stretch her artistic boundaries through various projects of her own as well as with her collaborations with other artists.

Concerto, Dance, Experimental, Music, Symphony Orchestra, Tango

Composer Profile: Ann Cleare in Conversation with Christian Baldini

In preparation for our performance of her orchestral work phôsphors (… of ether) at the Mondavi Center (UC Davis), I had the pleasure of asking composer Ann Cleare a few questions about her music. Below are the answers:
Christian Baldini: First of all, congratulations on the recently announced success of your Ernst von Siemens Prize! This is such exciting news, and so very richly deserved for someone with your sense of imagination, refined sonic creations and unusual sensitivity. And thank you very much for agreeing to answer some questions for us. Do you consider yourself a quintessentially Irish composer? And if so, can you tell us more about how this might have influenced your upbringing, and your music in particular?
Ann Cleare: I’m not sure that I know what a quintessential Irish composer is! Being a composer in Ireland is a relatively new profession – Ireland didn’t have a Bach or Beethoven or Brahms. The country has a history of being the land of Saints and Scholars, and has produced some incredibly talented writers of words, but the writing of music is a much newer activity. In this sense, I don’t carry the weight of tradition that composers of other countries often do. I have always thought of composing as a place where I must define the territory and create my own rules, which then govern the structure of a piece. Unlike many people, the distinction between music, sound, silence, and noise has never been so great for me. I grew up playing tonal music but always felt confined by the limits of its language and thought that there was so much timbral and structural potential to be explored in the everyday sonorities around me, whether mechanical or natural. I don’t see any of this as being a particularly Irish approach, but somehow, being at a distance from the overbearing tradition that composers of other countries have to contend with, has allowed me to create my own sense of what music is or can be.
  
 
CB: You talk about 3 islands and a “composite” in your piece phôsphors (… of ether) – the timber, register and harmonic qualities of each of these groups affects the way you structure the piece. Can you tell us more about this?
AC: Yes, the differing timbre, registers, and harmonic qualities are in aid of distinguishing these three instrumental “islands” from each other – these are technical approaches to creating a sense of individual layers or places within a piece, and then a fourth ‘floating’ island navigates these three and draws out elements or matter that bring the islands into dialogue or exchange.
 
CB: Who would you say are some of the composers (in music history, or living ones) that have had a deep impact on your own music, and why?
AC: Probably the work of Iannis Xenakis. One of the most fiercely original musical minds of the 20th century, Xenakis held a multifaceted career as a composer, architect, and mathematician, and from these influences imagined and created sound in a way that no one else ever has. Particularly his piece Dämmerschein, which is like a ferocious natural force unleashed on the orchestral stage.
 
 
CB: Who are some important people that have inspired you in your education and training? Are there any people that you think you will will always be grateful to, and why?
AC: I love the W.B. Yeats quote that “education is not the filling of a pail, but the lighting of a fire”. There are a lot of people that I have studied with who have helped light lasting fires with me! In particular, Chaya Czernowin, one of my teachers at Harvard, who showed me the unseen depths of the worlds that I was exploring and how much further I could dig in to make them even more vivid. She also taught me to never rest on my laurels – that once a piece is written, it’s written, and it’s then necessary to move on and find new territory and new challenges.
 
CB: In your opinion, what is the role of art, and music more specifically in society nowadays? 
AC: I think that art should both challenge and reflect the world we live in – I believe that’s what it’s for. It saddens me when my work or work that I admire is described as high brow or inaccessible, when from my point of view, it’s dealing with the most universal of ideas and attempting to communicate them in a sincere way. When asked if my music is too challenging or harrowing for a listener, which it is often described as, I suggest that if you want to pretend the world is a lovely, comfortable place, then stay at home and find something mind-numbing to watch on TV (which, of course, there’s a time and place for…). I work and think hard about how I can make my ideas clear to a listener, to invite them into the experience, but not in a way that compromises or simplifies the complexity of the situation in question, and life is difficult and complex, art isn’t the place to escape from this.
 
CB: Sometimes we read or hear dooming comments that classical/symphonic music audiences are getting smaller and smaller or that only old people listen to concerts. Do you believe in this, and if so, what should or could be done to reverse this trend and invigorate our audiences?
AC: I sway between thinking that the concert hall is a wonderful thing, a unique place of concentration and community, to feeling straight-jacketed and claustrophobic by its expectations of an audience, who it often seems aren’t really considered in the experience. I would love to see more music happen outside of concert hall practices. I can imagine audiences still being capable of actively listening but without the confinement of concert hall behaviour. Programming needs attention too, as often, particularly with programmes of contemporary music, pieces that are programmed together that have absolutely nothing to do with each other, and contradict, rather than compliment each other. Would you go to see three or four different plays in a night? How confusing and overwhelming would this be? Yet several pieces of music are often squeezed into a few hours at a concert hall – making for a very confused experience for an audience. If we want audiences to be interested in the concert hall, we need to reconsider the many antiquated practices that don’t serve it well anymore.
 
CB: What do you seek to achieve with every new piece that you write? What is your main motivation for writing music?
AC: the music I write feels like a type of first language to me – I can express in sound what I often fail to express in words. Composing is where my fullest form of expression finds its outlet. Each piece encourages a listener to contemplate the complexity of the lives we exist within, exploring ideas of communication, transformation, and perception.
 
 
CB: Thank you very much for your time and for answering these questions in such a candid manner. We very much look forward to sharing your captivating music with our audiences here in Davis!
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Ann Cleare is an Irish composer working in the areas of concert music, opera, extended sonic environments, and hybrid instrumental design. Her work explores the static and sculptural nature of sound, probing the extremities of timbre, texture, colour, and form. She creates highly psychological and corporeal sonic spaces that encourage a listener to contemplate the complexity of the lives we exist within, exploring poetries of communication, transformation, and perception.

A recipient of a 2019 Ernst von Siemens Composer Prize, her work has been commissioned and presented by major broadcasters such as the BBC, NPR, ORF, RTÉ, SWR, WDR for festivals such as Gaudeamus Week, The Wittenertage fur Neue Kammermusik, International Music Institute Darmstadt, Bludenzer Tage zeitgemäßer Musik, IMATRONIC Festival of Electronic Music at ZKM, MATA Festival, Taschenopernfestival, Sound Reasons Festival in India, Shanghai New Music Week, Transit Belgium, GAIDA, Totally Huge New Music in Perth, Trattorie Parma, Rainy Days in Luxembourg, Huddersfield Contemporary Music Festival, and Ultraschall. Through working with some of the most progressive musicians of our time, she has established a reputation for creating innovative forms of music, both in its presentation, and within the music itself. She has worked with groups such as Ensemble SurPlus, 175 East, The Crash Ensemble, The Callithumpian Consort, Quatuor Diotima, The International Contemporary Ensemble, The Chiara String Quartet, Collegium Novum Zürich, ELISION, The National Symphony Orchestra of Ireland, Divertimento Ensemble, JACK Quartet, Ensemble Apparat, Ensemble Nikel, The Curious Chamber Players, Yarn/Wire, ensemble mosaik, The Experimental Ensemble of the SWR Studios, Talea Ensemble, österreichisches ensemble für neue music, The BBC Scottish Symphony Orchestra, ensemble recherche, TAK, Vertixe Sonore, Ensemble Garage, Argento Chamber Ensemble, The Fidelio Trio, oh ton-ensemble, Distractfold, Longleash Trio, and soloists such as Carol McGonnell, Richard Craig, Heather Roche, Bill Schimmel, Benjamin Marks, Patrick Stadler, Carlos Cordeiro, Ryan Muncy, Richard Haynes, William Lang, Laura Cocks, Lina Andonovska, Samuel Stoll, and Callum G’Froerer.

Recent projects have focused on creating experiential environments where sound is given a visual as well as sonic dimension, such works include eyam i-v, a series of five attacca pieces, centred around clarinet and flute writing in various solo, ensemble, electronic, and orchestral settings, spanning just over two hours of music that is continuously transformed in shape, time, and motion around the listener; rinn, a time travel chamber opera involving a multichannel sonic sculpture that the singers and actors wear, interact with, and are amplified by; spatially choreographed chamber pieces such as I should live in wires for leaving you behindanchor me to the land, and on magnetic fields; a newly-designed instrument that a musician simultaneously wears and plays in eölsurface stations, multi-layered theatre involving the staging of extended brass instruments, vocal ensemble, and visuals.

Current and future projects include new works for Ekmeles and solo trombonist William Lang, Liminalities – a collaboration with ensemble mosaik and visual artist Anna Rún Tryggvadottir in Reykjavik and Berlin, a chamber orchestra piece for Ensemblekollektiv Berlin, a series of songs for voice and piano for The Irish Art Song Project, an evening-length work for ELISION, a video opera version of her opera rinn, and the creation of an outdoor musical playground for children with sculptor Brian Byrne.

Ann studied at University College Cork, IRCAM, and holds a Ph.D. from Harvard University. Her scores are published by Project Schott New York and she is represented by the Contemporary Music Centre, Ireland (CMC).  She is Assistant Professor of Music and Media Technologies at Trinity College Dublin. As an artistic collaborator with Dublin Sound Lab, she will work on developing their programming and production of electronic music over the coming years. Ann is Projects Officer with Sounding the Feminists (#STF), a collective championing principles of equality, fairness, inclusivity, and diversity in Irish musical life.